Nos referimos a lo que se organiza en torno al bravo animal por casi toda España. En cualquier aldea que visites se produce el espectáculo: un recinto cerrado y un animal suelto sufriendo las acometidas de los aficionados. Estas prácticas- la suelta de vaquillas o de animales adultos- son avaladas por la tradición y ya se cuidarÃa mucho el edil de turno de suprimirlas: hay que dar rienda suelta a la adrenalina de los mozos.
La última que vimos fue en un pueblo serrano de Cádiz: el animal golpeaba una vez y otra las vigas y postes de madera con sus cuernos y hocico, con lo que terminaba sangrando y finalmente caÃa al suelo seguramente por agotamiento o por algún fallo del corazón. La verdad es que es un espectáculo insufrible seguramente muy parecido al que los antiguos cristianos padecÃan en los circos romanos.
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categoría: cultura




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